La
resolución gubernamental que concede el nacimiento a la Ciudad,
vale decir, su Fé de Bautismo, tiene fecha 23 de mayo de 1794,
cuando Reinaba en el mundo Español Carlos IV; era Virrey del
Perú Francisco Gil y Lemos; en la Capitanía General
de Chile mandaba el irlandés Don Ambrosio O'Higgins; en la
Gobernación de Concepción lo hacía Don Francisco
de la Mata Linares y en la Subdelegación de Cauquenes, que
no hacía mucho se había desglosado del Corregimiento
del Maule, la Autoridad local de llamaba Lorenzo Benítez.
Al nombre de
las Autoridades que regían los destinos de esta Insula, hay
que agregar el de Doña Angela Vásquez Tapia, viuda
de Aceitón primero y de Barros, después madre de diez
hijos, quien era dueña de la Estancia de Pilocoyán,
de 5.100 Hás. De las cuales mil quinientas le fueron expropiadas
para fundar la nueva "Villa San Ambrosio de Linares" por
Don Ambrosio O'higgins, comoa ya enunciamos anteriormente, el 23
de Mayo de 1794.
En 1740 a esta
tierra linarense, le nación un sabio, tuvo por nombre Juan
Ignacio, y la historia le llamó Abate Molina; corrió
por estos campos y se asombró infinitamente ante el milagro
grande de la naturaleza; "echando de tierra", como el
legendario Cid, llevó en su corazón un cofre de nostalgias,
que abrió en extraños países, para hacer florecer
su amor por Chile en libros olorosos a flora y fauna nacional, volvieron
sus huesos, pero se ha quedado su rostro en cada rincón de
estas montañas y ríos.
Cuando clarea
la libertad, corresponde a Linares ser testigo y escenario del primer
hecho de Armas que encendió la llama de la Nacionalidad:
el 6 de Abril del año de Gracia de 1813, el General Bernardo
O`higgins Riquelme, se toma la Plaza sacando por primera vez la
espada que brillaría luego en las Gestas de Rancagua y Maipú.
El cauce heroico
de la Patria, estaba abierto.
Vino la madrugada
gris de Yerbas Buenas, entibiada con el vaho de la sangre patriota,
derramada por sobre la tierra aún virgen de su caricia; entonces
se oye, en un eco que vibra hasta hoy, la voz ronca de Bueras, de
Juan de Dios Puga y de Rencores, cargando contra el invasor, con
la fuerza avasalladora de la Patria naciente.
En 1875 se enclava
en Linares un Liceo, fecundo árbol de frondoso ramaje, de
donde emergen un Presidente de la República, el General Carlos
Ibáñez del Campo, poetas y cultores del pensamiento,
como Max Jara, el sabio gramático Claudio Rosales; el insigne
orador y Sacerdote Bernardino Abarzúa, el noble historiador
de Linares Don Julio Chacón del Campo
, hijos pródigos
de esta tierra que es buena madre.
Junto a Prat,
en la Rada de Iquique, estuvieron dos hijos de esta provincia, el
Noble y heroico Cirujano Germán Segura, valiente y sublime,
y Emilio José Amigo, el niño mártir, Grumete
de la "Esmeralda", cuyo sacrificio se hundió en
el mar de la Bahía.

Y en Chorrillos,
cuesta arriba va el Buín, Bandera en alto, rumbo al Morro
Solar y otra vez, un hijo de esta tierra, clava con manos firmes
el invicto tricolor
Sargento Daniel Rebolledo, ¡¡
Honor a Ud., y a su divina valentía ejemplar !!
Y así
brilla el talento de Valentín Letelier, Rector de la Universidad
de Chile (1906 - 1911), el delicado Novelista Januario Espinoza,
del sabio Alfonso Escudero, del Universal Pablo Neruda y de otros,
muchos en el olvido de los tiempos pero no menos trascendentes.
El Solio de
los Presidentes de la República ha sido ocupado dos veces
por linarenses: el General Carlos Ibáñez del Campo
y el tribuno Orador Arturo Alessandri Palma, que desde Longaví
llegó a eregirse en forjador del Mundo Moderno y, entre los
nombres de preclaros Magistrados de la Austera Justicia Chilena,
se ubica un Leopoldo Urrutia, o Eulogio Robles, señeros en
el más Alto Tribunal de la República.
Y como no evocar
ahora, en esta zona huasa, con alma de cuerda de guitarra, la entonación
festiva de la gran Margot Loyola, folclorista insigne, chilena ejemplar,
regocijada cultora de la Voz de la Patria hecha nota, tonada, cueca
y baile.
Así ha
crecido Linares, arrullado por Ríos que le han besado desde
siempre, beso fecundo de Amor, efluvio generoso de vida, orgullo
elocuente de Ciudad, Puerta de la Libertad y Numen de Sabios, resumen
de una vida ejemplar y noble.
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